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sábado, 15 de junio de 2019

Ni siquiera instante

Cada parpadeo
que no logra cuajarse
moretón tinto de un pasado
que vaya a saber si pasó.
Cada despojo de pesadilla
galopada de a dos.
Cada parpadeo
hasta que se hace la luz.
Chama

viernes, 19 de mayo de 2017

Huella sobre el mundo




Al acecho de tu huella 
 se superponen el mundo y el mundo 
Una vez prohibida la alegría 
 Ya para qué, para qué te busco. 

 Percibo sobre mí tu mirada clandestina. 
Ya no es tanto. Ya no es todo. 
Igual sospecho una emboscada 
 En la encrucijada de mundo y mundo. 

 En mí los dos, muchos caminos 
Y hacia largo trecho se conducen. 
Es el mundo dos serpientes revoltosas 
Que  entre sus lenguas juegan un mismo veneno.

Chama

miércoles, 17 de mayo de 2017

Rincón y sombra





Soledad sin más mirada 
Que la tuya, que la mía 
Se hace única y sincera. 
Desambigua los silencios 
 Hace uno lo que es uno 
Lo que no fue ni puede ser de dos. 
Así es como se caza el sentido: 
Con el arma bifocal de la luz hecha hoguera.

Chama


sábado, 10 de diciembre de 2016

Atento


Atento a la huella dispar
que entre celda y celda transita
para acechar corazonadas que no fallan
que repiten siempre
huella es la nada que quedó de tus pasos


como de tus ojos la mirada.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

CONDENADOS RESIDUOS LITERARIOS



∞ Peso umbrío de los pecados, pesadumbre, noche y eternidad.

∞Bebiendo la luna a chorros hoy se me ha nublado la sed.

∞Ver y no ver, sentir y no sentir, todo es uno, todo una condena.

∞Usaste de la vida. Abusaste de ti. Te recostaste entre llamas, amaneciste hecho cenizas.

∞El alcohol y la resaca no son más que una cuestión de interpretación.

∞¿Y dónde está mi condena? ¿Es que acaso no he vivido?

∞No habrán súplicas cuando se acerque la muerte. Ella te conoce y sabe de tus noches.

∞Unidos en el pecado y condena, somos dos demonios, a Dios gracias, olvidados.

∞Dios vio cómo la pareja avergonzada tapaba sus cuerpos y entonces supo que también él estaba desnudo.

∞Compartimos otra copa, fue ésa, la de la última vez.

∞En Italia hasta el pecado se ejerce con arte.

∞Mis dados no tienen números, sólo voluntades contrarias.

∞Las llaves sobre la mesa. Mi mano sobre el apoyabrazos. Y siempre sobre mis ojos esos ojos del cuadro de la culpa.


∞Los amantes confundían el placer con la condena y el ruido de las cadenas eran claros orgasmos.

∞Pasión por todo, Fausto, llamas, libros, años. Todo en tu alma sin arrepentimiento.

∞La música se tejía a su alrededor dándole un mundo que a la vez lo ardía y lo distraía de sí mismo.

∞Sangre derramada en tus ojos. Rojo, verde, negro. Como la suerte de la ruleta.

∞Los metales infernales decantaron en Leteo como años, como ideas, como versos, o un remordimiento.

∞Acumulaste dinero y ya lo tienes todo. Es una lástima que no puedas ya ni vender tu vida.

∞Y todos los martes la fiel rutina de levantarse, perdonarse y morir antes del anochecer.

∞Desde aquí se ve toda tu vida pecar imperiosa. Si por un instante supieras quién eres no te llorarían las lágrimas.

∞Los rumores ronronean tus noches insomnes. La luna te recuerda con sus noches de rojos eclipses y sombras espejo.

∞Esta pena, estos versos son producto de tantos años de mirada caída, de vista avergonzada.

∞Tanto envanecimiento en mis pecados y ninguno alcanza a condenarme de veras.

∞La vida como una sucesión de caídas y vueltas al barro de la culpa. La vida como repetición, imagen y metáfora de Satanás.


∞Yo ya no distraigo mis pensamientos. Ellos me llevan de la mano. Son los grillos que me atan a la prisión de la creación.


∞No te siento por las noches. No te siento cuando sangras. No te siento cuando rezas. No te siento.

martes, 6 de mayo de 2014

La traducción

“C´est une revolution contre
le hasard”
Paul Claudel



De vez en cuando me llegan invitaciones para traducir mis libros. Si don Blas hubiera sabido que las historias que me refería durante las tardes en las plazas cuando yo interrumpía sus lecciones, tendrían semejante éxito, seguramente me hubiera echado de su presencia tirándome el libro más pesado que tuviera a mano.
El pedido más extraño me lo hizo Andrés Folozza, que ya había traducido varios de mis libros al italiano, al rumano y al francés. Me ofreció traducir al castellano mi libro “Reluctaciones de mis fracasos” (libro que él mismo ha traducido a cuatro idiomas). Yo le pregunté si lo haría directamente del original. Él prometió hacerlo así, pero consultando las versiones romances y la del griego coiné que él mismo había realizado para lograr un paralaje adecuado, sometiendo a mi arbitrio sus avances.
Al principio dudé de la conveniencia de entablar una traducción al mismo idioma del original. Si una traducción atenta contra la lógica presentando llamativas paradojas, este proyecto superaba cualquier otra contradicción ofreciendo nuevos desafíos a la teoría de la traducción.
Folozza me aclaró que no pretendía alterar ni el cronolecto ni el sociolecto de mi trabajo. Yo inquirí sobre los cambios que podrían producirse entre el original y la traducción y él me respondió que la existencia de traducciones anteriores condicionaba a la nueva. Por otra parte, así como la letra de una obra era definitiva una vez que el autor así lo disponía, una traducción jamás podía serlo. Eso abría infinitas expectativas en el negocio editorial en el idioma del autor.
Ese último argumento me convenció. Y aunque nadie ha emprendido otra traducción al castellano de esa obra u otra obra mía, estoy conforme. Hasta ahora la traducción se sigue vendiendo a ritmo sostenido, mientras que el original apenas se sostiene en las estanterías gracias a algún curioso comprador ocasional.

viernes, 14 de febrero de 2014

Vino

∆ En tu boca el veneno, en el puñal el antídoto.
∆ El azúcar de la vid es el alcohol del vino; las alegrías de tu risa son desenlaces mareados en el lagar de mi vida.
∆ El negro tomaba un vino oscuro como su piel, rojo como su sangre, triste como su fin.
∆ Baila una idea en el vaso. Yo no sé porqué no me la trago de una buena vez.
∆ Combina tu sonrisa con tu copa. Las dos son tan frágiles como tu momento.
∆ Su voz caía sobre mi pecho, derramando la embriaguez de la última noche.
∆ 700 dotaciones y no podrán detenerme. Mozo, otra botella.
∆ El olor a vino dispersó toda duda. Ningún borracho puede ser tan poeta.
∆ Quiero tu dirección, tu espalda, la noche y una copa de tu vino.
∆ Loncoteando con el vino, durmiendo esperanzas, madrugando realidades.
∆ Duerme niño, duérmete ya. Que tu madre hoy tiene alcohol y belleza y no volverá.
∆ El malbec y el desierto. Sangre de Mendoza.
∆ A grandes sorbos pedía silencio.
∆ La casa encanecida, las luces apagadas, la mesa limpia. La copa medio vacía.
∆ Cuando algo se me mete ya no hay quien lo saque. Todo empezó cuando te vi bebiendo graciosa.
∆ Ella tiene cuerpo, pero no aroma, acaso un poco de madera, pero sin alma.
∆ Litro y medio de vino y ni una tristeza. La vida pierde por goleada.
∆ Se puede cantar bien y entonces se canta; o se puede cantar con vino tinto, y entonces todo canta con uno.
∆ Nos parecemos en el vino. Y cuando te vas. Fuera de eso somos distintos.
∆ Viento sobre vino sobre viento. Todo pasa y queda como una resaca que es también viento.
∆ Ese vino era joven y con razón pintan a Cúpido culillo.
∆ Lustré mis zapatos con vino para acomodar mis pasos mareados.
∆ Fiera sensación de vinagre fermentando en tus pechos.
∆ Bailan las paredes a mi alrededor. Me agarro a la botella. También ella quiere bailar.
∆ El borracho carga el bulto y sigue destino adelante, camino, el horizonte vinoso.
∆ Con la fe de un santo descorchaba el vino de su viña.

∆ Ciego, pero con la nariz, el paladar y las ganas de un buen vino.

domingo, 1 de diciembre de 2013

DOS VECES DIGO MÍO



El maquillaje nos encierra en la escena. Pero las arrugas nos las vemos en el espejo del camerín.

Te dejás, te resistís, luchás, fingís. Y te dormís y pensás. Y no debiste venir a mí.

Un lunar junto a tus labios cerrados. Y yo que no sé de Morse más que de tus manos.

No se computan las penas, se ejercen y se olvidan.

Adivino tu rostro en la lluvia. Humedad del recuerdo caído. Después la alcantarilla.

Devorarse las entrañas para morir es a veces la mejor manera de regresar a uno mismo.    

Mi imagen en la lluvia y yo decantado en un charco. Es como para morirse de tormenta.

Cuántas ganas y qué pocas fuerzas. Pero cuántas ganas.

Verse, caerse, dejarse, morirse. Estarse y pudrirse.

Seca tu vida y cuélgala en la sala. Mírala y reconócete. Y cuando llegue la noche, si aún tienes ganas, llora.     

Amor, si supieras quién soy, no serías amor.

Golpes desde el centro y hasta el límite. Golpes. Eso es mi corazón.

En este hogar me quemo y soy cenizas. Prefiero los campos sin techos, prefiero tus brazos sin hierros.

Te hace fuerte esa sonrisa de entre copas, cuando dejas de ser y todavía no eres.

Siento que te acercas, como la muerte, en silencio y sospechosa.

¿Acaso bebes para olvidar, para juntar valor, o sólo por ser bella?

Uno deja el alma en el límite de la ciudad y se va siendo fantasma, ¿o es nuestro fantasma el que se queda?

Sobran tantas cosas y nunca alcanzan para alcanzarte.

Esta semana seré Dios. Y tal vez, al final, todavía descanse un día.

Se me cayó del pie una huella al piso. Como una palabra en un verso.

Entre beso y copa cómo se aceleran las horas antes de la muerte.
 
La vela se quemaba dejando caer gotas de tristeza que se endurecían sobre tu piel.

Nunca se deja mostrar ese lunar que pica bajo la máscara.

No hay en mí fuegos para ti. Cuando se agota la noche las almas no amanecen nunca.

Nacer como la primera vez, y como la primera vez, llorar y conformarse con sólo respirar.

Alma, tan triste y tan mía, alma, tan sombra, alma ¿cómo hago para seguirte?